top of page
La Casa

Empecé a los 8 años. Sin saberlo.
Mi madre era diseñadora. Yo me sentaba a su lado y la miraba trabajar durante horas. Cómo pensaba antes de dibujar. Cómo presentaba. Cómo decidía. Sin darme cuenta, esa fue mi primera escuela.
No supe ponerle nombre hasta mucho después. Pero ya entonces sabía que iba a dedicarme a esto.
24 años después, sigo aquí.
Con pausas, claro. La vida tiene su propio guion.
Salí de Brasil hace 9 años y aterricé en España sin red, sin contactos, sin trabajo en lo mío. Para sostenerme, hice lo que sabía además de diseñar: servir mesas. Pasé ocho años entre restaurantes, chiringuitos y cafeterías de la costa.
No fue tiempo perdido. Fue otra escuela.
Lo que aprendí detrás de la barra.
Aprendí cómo se mira una carta de comidas cuando hay hambre, cuando hay prisa, cuando hay primera cita.
Aprendí qué pregunta un cliente cuando algo no le convence pero no se atreve a decirlo.
Aprendí cómo se cobra una mesa de 20 personas sin perder la sonrisa.
Aprendí que en una hora punta de comida, una carta confusa cuesta dinero real.
Y aprendí, casi por accidente, que las cuentas de un restaurante son una conversación silenciosa entre lo que cuesta hacer cada plato y lo que vale ponerlo en la mesa. (Una vez, en uno de aquellos sitios, calculé el escandallo de la carta para ayudar a la encargada. No me pagaron por eso. Pero entendí algo que cambió cómo diseño hoy.)
Y volví a lo mío.
Hace 2 años que volví al diseño a tiempo completo. Pero traje conmigo lo que aprendí en sala.
Por eso Bartor Estudio no es solo diseño bonito para hostelería. Es diseño con criterio de quien ha estado del otro lado de la barra. De quien sabe que una carta no es decoración: es herramienta de venta. De quien sabe que un logo no salva un negocio, pero sí lo posiciona donde merece estar.
Trabajo sola, pero no estoy sola.
En estos 9 años en España he construido una red de gente buena: fotógrafos gastronómicos, imprentas que entienden el detalle, arquitectos, asesores. Cuando un proyecto lo pide, traigo a quien hace falta. Yo coordino, yo respondo, yo cierro.
Tú hablas conmigo siempre.
Tres idiomas, una conversación.
Hablo español, portugués e inglês. No es servicio extra ni argumento promocional. Es que vengo de Brasil, viví seis meses en Manchester, y llevo casi una década en Alicante. Hablamos en el idioma que te resulte más cómodo.
Si has llegado hasta aquí
Es porque algo de lo que cuento te resuena. Eso ya es algo.
Si te apetece charlar sobre tu local, encantada.
Cindy · Bartor Estudio · El asterisco que faltaba ✱
bottom of page